Consejos

QUERIDO OPOSITOR EN VERANO…

Desde luego, qué bonito se pone todo en verano. Y qué culpable te sientes si te dejas llevar por sus “derivados”: piscina, terrazas, escapadas a la playa,… Pues bien, hoy te vamos a dar razones y herramientas para eliminar la culpa de nuestra mente y disfrutar al máximo esos ratitos que nos regala esta estación.     ¡Ay las culpas!       Mi abuela me decía: si no se puede, no se puede. No es muy filosófico, pero hay pocas cosas tan ciertas. La mayor parte de culpa nos viene dada por las circunstancias: Si no hay clases, hay niños. Y los niños necesitan su verano, como lo tuviste tú. Además, la perspectiva de esos 15 días de vacaciones en los que ya te habías planificado el estudio más seriamente, se diluye un poco cuando te descubres trasteando la aplicación de ofertones de viajes de última hora. Y, por si fuera poco, las vacaciones de esos familiares, que creen que tú también tienes vacaciones y te hacen visitas en el fin de semana con planes endiabladamente apetecibles. ¿Puedes evitar estas circunstancias? No. ¿Puedes preveerlas e incorporarlas a tu planning? Sí. Y además son beneficiosas.     Si no puedes con el enemigo, únete a él.       Es tan difícil tratar de estudiar siendo seducido por el sonido de la terraza de abajo… Si tu mente está ahí, baja. Y cuando lo hagas, descubrirás que tu mente estará en tu escritorio. Ocurre lo mismo en cada una de las situaciones inevitables descritas arriba. En cualquier caso, el verano potencia aún más la disociación entre tu córtex y tu...

Madre Opositora: Conciliación a otro nivel.

Te has decidido. Vas a opositar. Has reducido tu jornada laboral. El menor de tus hijos tiene 4 años así es que, ya es “mayor”. Tú podrás sentarte a estudiar esas tres horas diarias mientras él juega solo o con sus hermanos. Todo pensado: tu pareja llevará a los niños al cole. Después los recogerás cuando salgas de trabajar. En principio no los dejarás en el comedor escolar. Lo haréis en casa y ellos se quedarán jugando hasta la hora de las extraescolares. Claro, has reducido tu jornada y con ello los ingresos.   ¡Manos a la obra! Tres horas de estudio. Es un panorama con el que te sientes muy positiva. Cierto es que, desde que has empezado, no has tenido mucho tiempo para estudiar. Es normal, toca reorganizarse. Re- conciliar. Cuando sales, aprovechas para hacer unas compras antes de recoger a los peques, pues es una hora que no te da para mucho, o eso crees. Por otro lado, ellos no están acostumbrados a verte tan pronto y parecen necesitarte más porque ha aumentado ligeramente el número de “mamáááá” por minuto. Adaptación/Aceptación   Llevas dos meses desde que decidiste preparar la oposición, pero sólo uno estudiando. Y de ese uno, la primera semana fue la única que cumpliste con tu plan. Con tu madre no puedes contar todos los días. Nueva recaída de niños. Trajes de Halloween, función de Navidad, tutorías pendientes (esperando a que tu pareja pueda hacerse cargo). Además, la casa necesita un repaso y eso te pone de mal humor. Quizás toca evaluar la organización, aceptar la situación y poner unos objetivos más realistas. Tal...